viernes, 10 de septiembre de 2010

DESIERTO DE THAR

UNA TARDE ENTRE CAMELLOS EN EL DESIERTO DEL THAR





Después de un primer contacto por la mañana en Jaisalmer (en la siguiente entrada, me recrearé en los detalles de esta ciudad), a la que llaman la ciudad dorada, por la tarde recorremos unos 45km. para llegar al poblado de Khuri.

Aquí las casas son chozas de adobe cubiertas por tejados hechos de paja y ramas, decoradas con motivos geométricos.




El sol se adueña del poblado y eso nos augura una puesta de sol en condiciones...

Mientras llega el momento de subir a nuestros camellos respectivos, nosotros ansiosos de capturarlo todo con la cámara de fotos, empezamos a curiosear entre las chozas para tratar de conseguir algún detalle que nos llame la atención. Y eso es algo que en la India se consigue con gran facilidad.



Todo vale, una puerta, una vasija, las pinturas de las fachadas...


Pero enseguida dejamos de estar solos, los niños del poblado nos huelen, nos intuyen. A partir de ese momento, es del todo imposible hacer alguna foto en la que no aparezcan ellos en algún rincón.

Yo trato de hacer una prueba con uno de los niños...
En una especie de patio central, me coloco justo en el centro con mi cámara en mano como es lógico, y trato de fotografiar unas fachadas. Entonces el niño, corre hace donde estoy enfocando. Yo aparto la cámara y decido dar media vuelta para buscar otro encuadre. Que hace él?? Pues lo predecible, corre hacia donde estoy encuadrando nuevamente, yo desisto de hacerla por segunda vez, y así seguimos con el juego unas cuantas veces, hasta que él me gana la partida y acaba apareciendo en la única foto que hago.



Cada vez que veo la foto me acuerdo y sonrio yo sola pensando en el rato que pasamos los dos sin hablarnos (ni yo hablo hindi, ni él inglés) pero entendiéndonos a la perfección!!



Llega el momento de subir a lomos del camello para dar un paseo por el desierto. Un desierto que no es solo arena, es una gran extensión arida con zonas de matorrales y algo de vegetación, sobretodo cuando llega la época del monzón. Por el que deambulan camellos salvajes, antílopes y rebaños de cabras y vacas de los poblados de la zona.

El premio es poder contemplar la puesta de sol sentados desde las dunas.




Para los que vamos en camello es tan divertido que la excursión ascendente hacia las dunas se hace corta. Sin embargo, para los pocos que por uno u otro motivo la hacen andando es otro cantar... añadamos a la hazaña estar más de veinticuatro horas en ayunas, vómitos y diarrea y la subida parecerá peor que ascender al Everest.

Pero una excursión así no se hace todos los días, así que si te repones, aunque sea minimamente... intentas hacer por lo menos el descenso a lomos del camello, aunque te cueste la vida subir.


Una vez hemos llegado todos, nos sentamos a disfrutar de la puesta de sol mientras descansamos. El momento es impresionante, no tanto por lo que vemos, sino por lo que vivimos... es algo que con palabras se queda corto!!



Es un momento mágico, como si el tiempo tuviese el poder de detenerlo todo mientras dura la puesta de sol.

Los camellos con sus camelleros, los pastores, nosotros, todos allí, inmóviles mirando fijamente hacia el mismo horizonte sin más sonido que la tímida brisa del viento.







Claro esta, que antes del momento único, yo aprovecho a fotografiarlo todo sin piedad...
Y soy recompensada con algún autorretrato más o menos digno!!




Después, de vuelta al camello, de vuelta al poblado, de vuelta al autobús que nos llevará al hotel, donde descansar y recuperar fuerzas para continuar por estas maravillosas tierras indias.



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